jueves, 31 de julio de 2025

El Favor No Se Lo Haces Tú a Dios

El Favor No Se Lo Haces Tú a Dios

🎯 El Favor No Se Lo Haces Tú a Dios

Descubre una historia poderosa que revela por qué venir a la iglesia no es un favor que le haces a Dios, sino un regalo que Él te hace a ti. Reflexiona sobre las consecuencias de alejarse de Su voluntad.

📖 Historia: El mensaje que nunca se envió

Carlos tenía el teléfono en la mano. Los dedos temblorosos encima del teclado.

“No te voy a decir absolutamente nada más. No te voy a llamar. No voy a insistir. Solo quiero decirte esto: hay consecuencias.”

El mensaje era para su mejor amigo, Andrés, que se estaba alejando de Dios. Ya no oraba, no se congregaba, y parecía más feliz que nunca en su aparente libertad.

Entonces Carlos recordó la historia del hijo pródigo. Ese joven que pidió su herencia, se fue y el padre… no lo detuvo.

El padre sabía que venían tiempos difíciles. Pero dejó que su hijo enfrentara las consecuencias.

💥 El favor no se lo haces tú a Dios

Muchos creen que ir a la iglesia es un sacrificio que Dios agradece. Que orar es algo que Él necesita. Pero la verdad es esta:

Cada vez que te acercas a Dios, el beneficiado eres tú.

No se trata de llenar un templo, sino de permitir que tu alma sea restaurada.

🌀 El espejismo del mundo

Al principio, alejarse de Dios parece traer alegría. Libertad. Felicidad. Pero es un espejismo. Un fuego artificial que se apaga.

Las decisiones fuera de la voluntad de Dios tienen consecuencias invisibles… hasta que se hacen imposibles de ignorar.

✨ Moraleja

Dios no obliga. Nunca lo ha hecho. Pero tampoco elimina las consecuencias si decides irte.

Como el padre del hijo pródigo, Él espera. Con amor. Con paciencia. Con los brazos abiertos…

Pero no con cadenas.

✅ Reflexiona

  • ¿Estás tratando tu vida espiritual como si fuera un favor que haces?
  • ¿Has confundido libertad con desconexión espiritual?
  • ¿Te has alejado de la voluntad de Dios sin pensar en las consecuencias?

🙌 Conclusión

No vienes a la iglesia para cumplir. No sirves a Dios para quedar bien. Lo haces porque estar cerca de Él es el lugar más seguro y más real que puedes habitar.

Él no necesita tus obras. Pero tú sí necesitas Su presencia.

🔗 Comparte este post si conoces a alguien que necesita volver a casa. Como el hijo pródigo. Como tú. Como yo.

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